QUINTA ETAPA (TADEN – PONT-AUDEMER)

Nos tocaba hacer 250 kilómetros. Elegimos este camping al estar más o menos cerca de la autovía, y desde aquí queríamos visitar Caen, Honfleur, Etretat, Giverny y Ruan.

El camping se encuentra al lado de un gran lago donde se pueden realizar actividades acuáticas. El acceso se hace por una carretera estrecha sin problemas. En recepción no hablan nada de castellano, pero con un poco de inglés o con signos, sin problemas. Las parcelas son grandes y planas. Los baños son aceptables y están limpios. Tienen una pequeña piscina y una cama elástica donde mi hermana se lo paso pipa.

Por la tarde visitamos Caen. Paseamos por sus calles y visitamos su castillo medieval. No nos entusiasmó demasiado, pero la visita no estuvo mal.

Al día siguiente teníamos pensado visitar Etretat, El Havre y Honfleur. Nos levantamos prontito para aprovechar el día, y pasar un rato en las playas de Etretat, pero amaneció el día lluvioso. Empezamos el viaje para visitar los acantilados de Etretat.

Aparcamos en un parking antes de llegar al pueblo, cogemos los paraguas y después de unos 10 minutos andando llegamos a los acantilados. Justo al llegar deja de llover, qué suerte. No tardamos ni un minuto en decidir que lo primero que visitaremos será el famoso Falaise d’Aval u Ojo de la Aguja, que es un arco natural, formado por la erosión del mar, que mide más de 70 metros. Subimos hacia la capilla de Notre-Dame de la Garde y desde allí vimos los acantilados fenomenales. Cuando terminamos nos paseamos por el pueblo viendo sus tiendas y una especie de mercadillo. De camino a Homfleur pasamos por El Havre, pero desde el coche no nos pareció una ciudad muy interesante, pues al ser fuertemente bombardeada en la Guerra las construcciones no eran muy antiguas. Para pasar el río Sena atravesamos el espectacular puente de Normandia. Después de llegar a Homfleur, comimos rápidamente y visitamos este pequeño pueblo. Nos encantó… Su precioso puerto, con las terrazas de los bares repletas de gente y el gran ambiente con varias actuaciones musicales. También nos llamó la atención la iglesia de Santa Catalina que está realizada en madera en su totalidad, yo nunca había visto nada igual.

Otro día lo queríamos dedicar a visitar Giverny y Ruan. Primero llegamos a Giverny para visitar el museo de los impresionismos. Este decepciono un poco a mi madre, a mí no me gustó nada, la pareció pequeño y con pocas obras, pero muy interesantes según ella. Luego visitamos los jardines de Claude Monet, donde este artista pintó sin descanso. Hicimos un recorrido por los rincones preferidos del maestro del impresionismo, con el famoso puente japonés, los nenúfares, y la barca. 

La visita terminó en la casa del pintor donde se puede ver el taller donde trabajaba el pintor, la cocina (que conserva las cazuelas de cobre de la época), los dormitorios y demás habitaciones, así como los muebles y la colección de estampas japonesas.

Por la tarde llegamos a Ruan, esta fue la ciudad o pueblo que más nos gustó de todo el viaje. Ruan fue una de las ciudades más castigadas durante la Segunda Guerra Mundial sumida en llamas durante tres largos días con sus correspondientes noches, perdió el cuarenta por ciento de su centro medieval. Sin embargo, unas dos mil de aquellas viejas viviendas construidas con la característica técnica del entramado de madera, resistieron y hoy en día son uno de los motivos que convierten en esta ciudad en una de las más bonitas de Francia. La Catedral de Ruan tantas veces pintada por Claude Monet, me pareció curiosa, pues una de sus torres parece que está cortada y sin terminar. Es una catedral de estilo Gótico, que me gusto “casi” tanto como mi fantástica Catedral de Burgos.

La iglesia de Saint Maclou y las calles de alrededor es otra cosa que no podemos dejar de ver. El palacio de Justicia y los agujeros que las bombas y metralla dejaron en sus paredes. Paseando por sus calles peatonales nos encontramos con el Gran Reloj de Ruan. Este es uno de los relojes más antiguos de Europa.

También nos encontramos con la Plaza del Viejo Mercado, donde en 1431 fue condenada a la hoguera Juana de Arco, una de las heroínas históricas del pueblo francés. Una cruz nos recuerda aquel episodio. Sin embargo, más curiosa es la iglesia localizada justo en el centro de la plaza del Viejo Mercado y que está dedicada a la misma Juana de Arco. Es curiosa esta foto de la iglesia donde me puedo imaginar que aún sale humo de la chimenea de la iglesia.

En definitiva, Ruan un lugar para no perderse.