SEXTA ETAPA (PONT D’AIN – REMOULINS)

Después de pagar “en metálico” en el camping, en tres horas y después de 290 kilómetros y pasando por un par de peajes de pago que nos supuso pagar 38 euros llegamos a nuestro siguiente destino el camping “La Sousta” cercano al pueblo de Remoulins. Desde este camping visitamos Aviñón y Nimes y también teníamos pensado ver una exposición de Van Gogh que tenía muy buena pinta llamada Carrières de Lumières en el pueblo de Les Baux-de-Provence pero no conseguimos entradas y nos quedamos sin verlo. Unos días antes reservamos tres noches, aunque no hubiera sido necesario pues tenían bastantes parcelas libres. Unos días antes de ir al camping se terminó la temporada alta en este camping y nosotros pagamos 30 euros por día que me pareció un buen precio, pero viendo los precios en temporada alta creo que eran excesivos para lo que te ofrece el camping. En la puerta de entrada del camping siempre tenían a una persona que controlaba la entrada y salida de personas y automóviles. En recepción no hablaban castellano, yo me entendí con la recepcionista en ingles pues mi padre parecía que estaba un poco espeso y no se enteraba de mucho. El camping estaba dentro de un pinar y tenía un montón de bungalós, las parcelas eran grandes y estaban sin delimitar. Los baños estando limpios eran anticuados. Nos dieron unas pulseras para la piscina (pequeña) y para entrar y salir del camping. Nos las tuvimos que poner, pues fuimos a dar un paseo fuera del camping y sin la pulsera no podías entrar de nuevo dentro. Salimos fuera del camping a dar un paseo, y a un kilómetro más o menos se encontraba el Pont du Gard, me pareció impresionante ver allí ese acueducto que fue construido por los romanos en el siglo I de nuestra era. Es excepcional por sus dimensiones ya que, con sus 49 metros de altitud, es el puente antiguo más alto del mundo. Está compuesto por 3 filas de arcos superpuestos (6 arcos en el primer nivel, 11 arcos en el segundo nivel y 47 arcos originalmente), lo que es asimismo una realización rarísima para la época. Cerca de un millar de hombres trabajaron en esta obra colosal terminada en solo 5 años y que esta estupendamente conservado. Desde sus arcos puedes ver como pasa el rio por debajo y la gente se baña en él. Al lado se pueden ver unos olivos muy bonitos que tendrán sus años.

Desde este camping visitamos Aviñón que se encuentra a unos treinta kilómetros. Aparcamos dentro de la muralla en un lugar en zona azul, estábamos un poco cansado de ver ciudades y en una tarde lo vimos todo. Paseamos por el centro histórico protegido por la Unesco, llegamos a una gran plaza donde se encuentra el palacio papal y la catedra… Cenamos en una pizzería donde nos llamaban “amigos españoles” y nos fuimos para casa. Es interesante ver la ciudad por la noche con la muralla iluminada.

Nimes se encontraba a unos 30 kilómetros del camping. Aparcamos en un parking subterráneo en el centro de la ciudad. Lo primero que visitamos fue  el famoso anfiteatro romano de Nimes, la Arena de Nimes, del año 27 a.C., este anfiteatro es nada más y nada menos que el mejor conservado del mundo y es digno de ver aunque si has visto el de Roma este te parecerá poca cosa. El segundo gran atractivo de Nimes es la Maison Carrée, un templo romano construido en el año 16 a.C. y perfectamente conservado. Para visitarlo no hay nada mejor que darle un par de vueltas y fijarse en las columnas, el frontón, la escalinata donde sus escaleras son especialmente empinadas. La entrada incluye un visionado en el interior de un vídeo en 3D que repasa la historia de Nimes en tiempos romanos. Si vais faltos de tiempo y presupuesto quizá os podéis ahorrar los seis euros que cuesta la entrada y las colas para entrar. Parece ser que no hace mucho le han limpiado y me pareció demasiado blanco.

Nos fuimos a dormir y se nos presentó una tormenta con algo de lluvia y viento que con los pinos cercanos parecía un huracán que no fue tanto, nos despertamos y aunque teníamos un día más reservado decidimos irnos a nuestro siguiente destino de relax en España.