SEPTIMA ETAPA (PARÍS – SAINT-JULIEN)

Nuestras vacaciones están llegando a su fin, nos quedan tres días y son para regresar a casa, unos 1100 kilómetros. Hoy nos toca una etapa de las más largas 440 km. El viaje lo hacemos sin usar las autovías de peaje y acertamos, pues la carretera es bastante cómoda. Lo peor fueron los primeros kilómetros al pillarnos un impresionante chaparrón, que junto con los coches que nos rodeaban por todas partes fue un poco agobiante, luego aclaro el día y salió un sol radiante.

Llegamos al camping Municipal a la hora de comer, pero la recepción estaba cerrada. Fueron 10 minutos de espera y llego el chico, que hablaba un poco de inglés. Nos entendimos perfectamente. Este hombre me hacía mucha gracia, mi padre decía cualquier cosa y él se meaba de risa, sin entender nada… Era muy simpático y amable. Las parcelas muy grandes llanas y el camping lleno de hierba, árboles y naturaleza. Los servicios básicos y aceptables. Cerca estaba la piscina municipal a la que no fuimos y en el pueblo existían varios supermercados.

Por la tarde nos acercamos a visitar Oradour sur Glane, pero estaba cerrado, fue una pena, pues lo que vimos desde fuera nos dejó impresionados. Oradour sur Glane es un pueblo que se conserva tal y como quedó después del 10 de junio de 1944, cuando 150 soldados de las SS entraron en Oradour sur Glane y asesinaron a 642 personas, dejando atrás un pueblo fantasma que para siempre recordaría al mundo el horror que se vivió en la II Guerra Mundial. Los restos de ese día siguen ahí, intactos, para encogerte el corazón y transportarte a unos años de guerras y miserias que nunca deberíamos olvidar.